Tratamientos

El desarrollo de la artrosis está vinculado a dos tipos de factores: unos que no podemos modificar por ser genéticos (edad, sexo, raza); y otros en los que sí que podemos actuar, como pueden ser: hábitos de vida, (obesidad, tipo de trabajo, actividad deportiva), alteraciones de la alineación articular, traumatismos previos articulares y cirugías entre otros.

El objetivo principal del tratamiento de la artrosis es reducir el dolor, la inflamación y la discapacidad retardando el desgaste del cartílago y la progresión de la enfermedad. El tratamiento puede afrontarse desde la prevención, con medidas no farmacológicas, y también con medidas farmacológicas, quirúrgicas y rehabilitadoras.

 

Medidas preventivas y tratamientos no farmacológicos para la artrosis

  • La información es la clave. Una persona informada es una persona que se encuentra mejor y es más autónoma. Conocer la enfermedad te ayudará a saber qué hacer para prevenirla o a mejorar tu calidad de vida si convives con ella.

 

  • Cuida tu peso. La obesidad es uno de los factores que influye en la aparición de la artrosis. Son numerosos los estudios que demuestran que la pérdida de peso alivia la sobrecarga de las articulaciones y, por lo tanto, se frena el desarrollo de la artrosis. Es altamente recomendable controlar el índice de masa corporal y realizar una dieta equilibrada que nos permita mantener una buena salud articular. Asimismo, algún dato sugiere que el consumo de vitaminas C (cítricos, pimiento, brócoli), D (pescados, lácteos, huevos) y E (frutos secos, orégano y albahaca, aguacates) podrían ser beneficiosas en la artrosis, a pesar de que es un tema controvertido porque no existen suficientes evidencias científicas que lo concluyan. No obstante, es recomendable mantener unos niveles normales de ellas en nuestro organismo.

 

  • Practica deporte, pero con moderación. Hacer ejercicio suave o moderado es bueno para las articulaciones. Es importante que realices cargas de entrenamiento adecuadas a tu condición física y de acuerdo a los consejos de un especialista. Asimismo, para tener una buena salud articular es básico respetar los ejercicios de calentamiento y vuelta a la calma al practicar cualquier actividad física. También hay que tener en cuenta que aquellos ejercicios en los que no se somete a la articulación a mucha presión como son: caminar, ir en bicicleta o nadar, son más recomendables que los considerados como deportes de impacto: baloncesto, fútbol y atletismo, entre otros.

 

  • Evita caminar por terrenos irregulares. Estar de pie sin descansar por un espacio prolongado de tiempo y caminar por terrenos irregulares es desaconsejable.

 

  • Pon atención al calzado que utilizas. Un zapato con un tacón alto no amortigua correctamente la pisada y tiene poca absorción de impacto al caminar. Es preferible que utilices un calzado de suela gruesa y más bien plano, que estabilice tus pasos. El uso de plantillas puede ayudar a reducir el dolor.

 

  • Evita las cargas pesadas y los movimientos repetitivos de las articulaciones. Determinadas profesiones predisponen a la aparición de la artrosis. Por ejemplo, en 1952 se demostró que la prevalencia de artrosis de rodilla era casi seis veces mayor en los mineros. Del mismo modo, los profesionales que utilizan mucho las manos también presentaron mayor frecuencia de la dolencia en esta localización.

 

  • Descansa y reposa las articulaciones. El reposo es un factor clave en el control del dolor de los brotes inflamatorios que tiene la artrosis. Si sientes dolor, descansa tus articulaciones y estarás cuidando de tu salud articular.

 

 

Tratamientos farmacológicos para la artrosis

Consulta siempre con tu médico, este artículo es meramente informativo.

  • Analgésicos. Como por ejemplo el paracetamol, no modifica el curso natural de la enfermedad pero es utilizado en el tratamiento de la artrosis leve y se puede tomar a largo plazo. No obstante, hay que decir que recientemente han aparecido reconsideraciones tanto a nivel de eficacia como de seguridad.

 

  • Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los inhibidores COX2 se utilizan comúnmente para el tratamiento de la artrosis. Principalmente, debido a su efecto analgésico, antipirético y propiedades antiinflamatorias. Estarían contraindicados en pacientes con: alteraciones hepáticas, renales, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, isquemia coronaria/infarto de miocardio e ictus. No modifican el curso natural de la enfermedad.

 

  • Sysadoas-DMOAD. Es un tratamiento sintomático lento de la artrosis que influye sobre el curso de la enfermedad retrasándola. Consiste en: condroitín sulfato, clorhidrato de glucosamina o sulfato y la combinación o asociación de condroitín sulfato y glucosamina. Son fármacos altamente seguros, especialmente indicados en pacientes con co-morbilidades.

 

  • Agentes locales intraarticulares. Por un lado, tenemos los corticosteroides intraarticulares, que se han utilizado durante décadas. El tratamiento consiste en una inyección de cortisona con un anestésico, lo que reduce la inflamación y proporciona un alivio del dolor a corto plazo. Por otro lado, está el ácido hialurónico intraarticular, que se utiliza en la práctica clínica para aliviar el dolor artrósico en pacientes que no responden a los AINE y para quien el reemplazo de la articulación no es una opción viable.

 

Además, están los tratamientos quirúrgicos y rehabilitadores que se realizan en función del estado de la patología y de las recomendaciones de los profesionales sanitarios.


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