Disfagia y artrosis: Comprendiendo dos afecciones clave y su relación

Disfagia

La disfagia y la artrosis son dos condiciones médicas que afectan diferentes partes del cuerpo pero que pueden tener interacciones sorprendentes. Este artículo explora sus características principales, posibles conexiones y métodos de tratamiento.

En primer lugar, vamos a hablar de la disfagia, ¿qué es?

El término disfagia proviene del griego «dys» (dificultad) y «phagia» (comer).

La Disfagia se define como un síntoma que se refiere a la dificultad o molestia que se produce a la hora de formar y/o mover el bolo alimenticio, desde la boca al esófago.

La disfagia se puede localizar a nivel orofaríngeo o esofágico. La disfagia orofaríngea comprende las alteraciones de la deglución de origen oral, faríngeo, laríngeo y del esfínter esofágico superior y abarca casi el 80% de los diagnósticos de disfagia. La disfagia esofágica hace referencia a alteraciones en el esófago superior, el cuerpo esofágico y el esfínter inferior, supone el 20% de los diagnósticos.

Las poblaciones de mayor riesgo de presentar disfagia son las personas mayores (afecta al 30-40% de las personas de 65 o más años), las personas con enfermedades neurológicas o neurodegenerativas y las personas con enfermedades de cabeza y cuello. Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado son esenciales, ya que la disfagia puede llevar a complicaciones graves como la desnutrición o neumonía por aspiración.

¿Cuáles son los síntomas de la disfagia?

Existen distintos signos que nos hacen sospechar de una disfagia:

  • Tos o atragantamiento al comer, o inmediatamente después, con todas o con alguna consistencia, especialmente líquidos.
  • Cambios en la voz durante o después de la deglución. 
  • Babeo, dificultad para el control de la saliva.
  • Dificultad para la formación del bolo y el manejo de la comida en la boca.
  • Deglución fraccionada (tener la necesidad de tragar varias veces para comer un bolo pequeño).
  • Tragar la comida en pequeñas cantidades, poco a poco.
  • Residuos en la boca post deglución.
  • Sensación de retención de alimentos en la faringe y necesidad de hacer varias degluciones.
  • Carraspeo durante o después de las comidas
  • Empleo de excesivo tiempo para comer.
  • Pérdida de peso progresiva.
  • Picos febriles sin causa aparente.
  • Infecciones respiratorias de repetición (por broncoaspiración).

Artrosis: Una enfermedad degenerativa

La artrosis es una patología crónica caracterizada por el desgaste del cartílago articular, lo que genera dolor y rigidez en las articulaciones. Es la forma más común de artritis y su prevalencia aumenta con la edad. Factores como el sobrepeso, la genética y el uso repetitivo de ciertas articulaciones aumentan el riesgo de desarrollarla. Las articulaciones comúnmente afectadas incluyen las rodillas, caderas y manos.

La artrosis limita la calidad de vida y puede conducir a una discapacidad severa si no se maneja correctamente.

La conexión entre disfagia y artrosis

Aunque estas dos afecciones parecen no estar relacionadas, existen circunstancias donde convergen.

Por ejemplo, la artrosis cervical, que afecta las vértebras del cuello, puede ocasionar compresión de estructuras cercanas al esófago, causando disfagia mecánica.

Por otro lado, dentro de la artrosis cervical, esta puede causar cambios óseos o la formación de osteofitos (crecimientos óseos). Estos cambios estructurales pueden ejercer presión sobre el esófago o las vías nerviosas que controlan los músculos de la deglución, llevando a una disfagia mecánica.

En estos casos, la dificultad para tragar no está causada por problemas neurológicos, sino por una obstrucción física o una alteración estructural.

Además, los adultos mayores, comúnmente afectados por la artrosis, también son más propensos a sufrir disfagia debido al envejecimiento natural de los músculos implicados en la deglución.

¿Qué debo hacer si sospecho que tengo disfagia?

Ante la sospecha de disfagia debemos que acudir a un otorrinolarigólogo especialista en disfagia para que nos haga el diagnóstico.

Debemos acudir también a una logopeda especialista en disfagia para que nos oriente qué tipo de alimentación podemos comer y nos ayude con la rehabilitación de la disfagia.

En conclusión, podemos decir que tanto la disfagia como la artrosis presentan desafíos significativos, pero la investigación continúa proporcionando mejores enfoques para su manejo. Comprender la relación entre estas dos condiciones es crucial para desarrollar tratamientos integrales y personalizados.

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