Nuevas investigaciones sostienen el efecto positivo de la dieta mediterránea en la artrosis

La dieta mediterránea ha sido asociada a la disminución de riesgos cardiovasculares, reducción en la aparición de ciertos subtipos de cáncer o enfermedades crónicas y mejor salud cognitiva. Recientemente una revisión bibliográfica desarrollada por un conjunto de varios centros españoles ha recopilado la información existente sobre la asociación entre artrosis y dieta mediterránea. Aunque no exista una definición universal para definir esta dieta, todas incluyen consumo elevado de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas y cereales; mayor ingesta de pescados y mariscos; consumo moderado de aves y huevos, así como el consumo frecuente, pero moderado, de vino tinto y aceite de oliva como la principal fuente de lípidos en la dieta.

Los estudios analizados resaltan la existencia de una posible relación entre la artrosis y la dieta mediterránea. Estas investigaciones describen una asociación positiva entre una mayor adherencia a una dieta mediterránea y la calidad de vida de los participantes que sufren de artrosis. En particular, estudios realizados por la Universidad de Kent (R.U.) y la Universidad de Padua (Italia) muestran que, de los pacientes estudiados, los que seguían una dieta de tipo mediterráneo mostraban menos síntomas depresivos y un nivel significativamente menor de dolor y discapacidad conjuntamente a una mejor movilidad. Además, la prevalencia de artrosis (la proporción de población afectada por una determinada afección médica) era menor en el grupo de participantes de los estudios que declararon tener una mayor adherencia a la dieta mediterránea.

La dieta mediterránea, además de ayudar a los pacientes a reducir el sobrepeso, uno de los factores de riesgo más comunes para la artrosis, podría tener un efecto protector debido a su capacidad antiinflamatoria y antioxidante. Sobrepeso y obesidad inducen un estado inflamatorio sistémico de bajo grado provocado por la secreción de proteínas inflamatorias descritas ser involucradas en la aparición y avance de la artrosis. La asociación entre el exceso de peso y la artrosis de mano sugiere que, no solo factores mecánicos como el peso corporal excesivo, conducen al desgaste de la articulación. De hecho, otro estudio del grupo italiano muestra que los pacientes que siguen una dieta mediterránea presentan niveles más bajos de biomarcadores de inflamación y degradación del cartílago, lo que indica que la dieta mediterránea tiene un efecto positivo no solo para mantener un peso saludable sino también para combatir estados inflamatorios.

Varios estudios han descrito un riesgo aumentado de artrosis en asociación con factores de riesgo metabólicos típicos del síndrome metabólico, como dislipidemia, hipertensión y resistencia a la insulina. Alrededor del 60% de los pacientes con artrosis tienen síndrome metabólico, más del doble comparado con el 23% de la población general. Los pacientes con artrosis y síndrome metabólico sufren de grados más elevados de inflamación y dolor en comparación con los pacientes con artrosis sin síndrome metabólico. La dieta mediterránea gracias a sus efectos antiinflamatorios ha sido demostrada capaz de revertir el síndrome metabólico, y también mejorar la calidad de vida de los pacientes. Los conocimientos actuales sugieren que este tipo de dieta podría reducir la prevalencia de la artrosis, sin embargo, la investigación en este campo es reciente y se necesita una intervención más prolongada para evaluar la eficacia a largo plazo de la dieta mediterránea en la mejora de la sintomatología y la prevención de la artrosis.

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