Si bien es cierto que la artrosis afecta sobre todo a la población con edades avanzadas, cada vez más aparece en personas de diferente sexo y edad con necesidades muy distintas, que no encuentran respuesta a su dolencia más allá del enfoque general.

Si elaboramos el perfil del enfermo de artrosis en España podemos concluir que tiene unos 68 años de media, dos de cada tres son mujeres y el 75% padece obesidad. En consecuencia, tiene el doble de riesgo de padecer otras patologías, como las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión cardiovascular, ansiedad o depresión.

La artrosis es más prevalente en los hombres por debajo de los 45 años y en las mujeres a partir de los 55, atribuyéndose la causa de esta distribución a factores genéticos y especialmente hormonales. En general, en el sexo femenino son más frecuentes las formas de artrosis más severas como la de manos y rodilla, mientras que en el varón la artrosis afecta más a la articulación de la cadera, especialmente antes de los 50 años.

No obstante, como hemos dicho anteriormente, también se da en otros grupos de riesgo.

Pareja madura bailando en la playa

Seniors

El aumento de la esperanza de vida ha provocado el envejecimiento de la población mundial. Se espera que, en 2030, casi el 25% de los ciudadanos de la Unión Europea esté por encima de los 65 años, mientras que en 2005 esta cifra era del 17%.

Actualmente, según un estudio de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria más del 70% de los mayores de 50 años tiene signos radiológicos de artrosis en alguna localización, y prácticamente el 100% a partir de los 75 años.

La edad es un factor que influye de forma destacada en la aparición de la artrosis, por ese motivo es primordial incorporar a nuestro estilo de vida medidas que permitan prevenir el desarrollo de la enfermedad con el fin de llegar a la madurez con buena salud articular.

Mujeres

La población femenina, especialmente aquella que supera los 45 años o las mujeres que se encuentran en la postmenopausia son otro grupo de riesgo de la artrosis.

En lo que a la edad y sexo se refiere, existe una mayor prevalencia de la artrosis en las mujeres, sobre todo en las mayores de 50-55 años, así se observa entre los factores no modificables que condicionan el desarrollo de la enfermedad. Aunque se desconoce la explicación de esta diferencia, la relación del género con la artrosis es clara después de la segunda mitad de la vida adulta. Por ejemplo, hasta los 45 años, la artrosis de rodilla es más frecuente en los hombres. En cambio, a partir de los 55 años la enfermedad afecta de modo significativo a las mujeres. No sólo aumenta su incidencia, sino que también afecta a un mayor número de articulaciones y es más severa.

Chica con el pelo largo sonriendo

Por otra parte, el 80% de las mujeres con menopausia sufre algún dolor articular, y de éstas, el 50% lo reconoce como intenso o insoportable. Así se refleja en un estudio realizado por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), basado en una muestra de 1.600 mujeres de toda España. Esto es debido al descenso de estrógenos que se produce después de la menopausia, siendo una de las causas de la alta prevalencia de la enfermedad.

Las localizaciones más afectadas son las manos, las rodillas, las caderas y la columna vertebral, aunque la disminución del estrógeno afecta principalmente a la rodilla. En este sentido, la Organización Médica Colegial concluye en un informe que diferentes estudios han demostrado que la administración prolongada de estrógenos actúa como factor protector en cuanto a la incidencia y la progresión de artrosis de rodilla en mujeres posmenopáusicas.

Jugador de fútbol en el suelo con dolor en la rodilla

Deportistas

El ejercicio físico moderado es muy beneficioso y aconsejable en todas las etapas de la vida. Practicar deporte es bueno para nuestras articulaciones. Unos músculos fuertes ayudan a descargar las articulaciones, amortiguan mejor los golpes y nos protegen de lesiones en ligamentos y tendones. Sin embargo, cuando la disciplina deportiva se realiza a muy alta intensidad puede causar el desgaste prematuro de las articulaciones. Llevado a límites extremos, el ejercicio puede actuar como agente patológico sobre el aparato locomotor, generando traumatismos que conducen a múltiples lesiones y a la artrosis.

Por ello, si practicas deporte de alto rendimiento debes dedicar especial atención a tu salud articular. A modo de ejemplo, los deportistas que practican fútbol, baloncesto, boxeo, hockey, lucha libre o levantamiento o lanzamiento de pesos (deportes de impacto), desarrollan más artrosis que los corredores de fondo.

Según un estudio sobre condroprotección en el deporte de los Dres. Pedro Guillén y José Mª Vilarrubias, los futbolistas de élite presentan un 15,5% de artrosis de rodilla, frente a un 3% en los jugadores no profesionales. Asimismo, los deportes de mayor fuerza como el boxeo, levantamiento de pesas y lucha libre implican un riesgo muy elevado de contraer artrosis.

Practicar deporte es saludable, pero debe hacerse de manera responsable para no llevar el cuerpo al límite y evitar problemas de movilidad en el futuro. Es muy importante que el deportista dedique el tiempo necesario al calentamiento y a la recuperación antes y después de realizar ejercicio físico de alta intensidad.

Infancia y adolescencia

Los jóvenes son la población más vulnerable y en la que más esfuerzo pedagógico debemos realizar. La protección de las articulaciones debería empezar desde la infancia mediante la recomendación de normas y consejos a seguir ya que unos hábitos saludables pueden evitar muchas dolencias en el futuro.

Hoy en día, la obesidad infantil es uno de los grandes retos de la sociedad. En Europa, uno de cada tres niños de once años de edad tiene sobrepeso u obesidad y más del 60% de estos niños tendrán sobrepeso a una edad adulta temprana. Teniendo en cuenta que la obesidad es uno de los principales factores de riesgo de la artrosis, que daña las articulaciones y limita la movilidad, es importante concienciar desde bien pequeños a niños y jóvenes sobre la necesidad de adquirir hábitos de vida saludables que les proporcionen una vida libre de problemas articulares.

Grupo de niños sentados en el banquillo

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